dijous, 12 de novembre del 2009

Empezando a lo bestia

Marcus Miller, Palau de la Música Catalana, 11/11/2009



Vivo en Barcelona. Ventajas de ser de pueblo y querer pasar por la universidad antes de ser padre. No obstante, se me ha ocurrido la brillante idea de escoger la preciosa carrera de arquitectura. Es decir, mi tiempo libre es prácticamente nulo.
Soy músico, o eso intento. Compongo, toco y escucho todo lo que puedo llegando cada vez a extremos más interesantes.
El motivo de la creación de este blog recae en la necesidad que tengo, cada vez que salgo de un concierto, de compartir mi experiéncia con todo el mundo.
Así pues, empiezo:

Marcus Miller, Voll-Damm Festival Internacional Jazz Barcelona. 'Tutu' Revisted

Calidad, espectacularidad, genialidad y musicalidad son algunas de las sensaciones que uno tiene al salir del espectáculo monumental que Miller ha creado para recordar a su "hermano" Miles Davis. El genio de las cuatro cuerdas, acompañado por unos monstruosos musicos (en serio, daban verdadero miedo) realizó ayer en el Palau de la Música un recital impecable.
Ronald Bruner se encargaba de la percusión y, por decirlo modestamente, lo bordó. Tanto, que para mi fue lo mejor de la noche con diferéncia. Una velocidad y precisión inhumanas junto con un tempo descomunal hicieron de sus momentos de solo un verdadero espectáculo.
El prodigio del saxofón Alex Han, procedente de New Jersey, también me dibujó nombrosas sonrisas, pues su gran expresividad junto con su gran capacidad de imrpovisación eran realmente peculiares.
La segunda estrella de la noche, Christian Scott, tenia la gran responsabilidad de tocar las notas de Miles con su trompeta rota con sordina y estuvo realmente a la altura dando crédito a las grandes expectativas creadas por los mimebros de la organización en los folletos, sin emargo su participación entre tanto genio fue demasiado discreta.
Los teclados del uruguayo Federico González Peña, indispensables para cuadrar la actuación, sirvieron de gran apoyo para los otros musicos y, a pesar de tener a Marcus como bajista, se encargaron de llenar la mayor parte de la noche.
Y para terminar el gran Marcus, un hombre que revolucionó el jazz junto a Miles y continua haciéndolo sin él. Era la primera vez que lo escuchaba en directo y me dejó, cómo ocurre con los grandes músicos, con la miel en la boca. Multitud de detalles tan originales como técnicos hacen que las ganas de repetir aparezcan intactas immediatamente después de abandonar el recinto.

Más que recomendable para los amantes de la música del gran Miles y para aquellos que disfrutan con las monstruosidades musicales con las que los nuevos talentos nos muestran que lo más grande aún esta por hacer.